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Pavlovsk
La historia de Pavlovsk empezó el 12 de diciembre en 1777 cuando Catalina II ofrendo un terreno pequeño a su hijo Pablo y su esposa María Fedorovna con motivo del nacimiento de su primogénito – el emperador futuro Alejandro I. La hacienda fue nombrada ¨Aldea Pavlovskoe¨ pero dentro de poco fue imposible tratar la hacienda grande y pomposa de una aldea. En 1779 en Pavlovsk erigieron dos palacios de madera: uno en honor de Pablo y otro en honor de María. En 1780 la construcción tuvo la escala más grande así que fue invitado el arquitecto predilecto de Catalina II y el continuador de famoso maestro italiano Antonio Paladi – Charles Cameron. En 1782 fundaron el Palacio Grande en cambio del palacio de madera, construido en honor de Pablo. Dentro poco derribaron el segundo palacio y en su lugar construyeron la fortaleza para juegos militares Mariental (más tarde se llamaba Bip) según el proyecto de V. Bren. En 1788 Pablo I, que anteponía Gatchina a Pavlovsk, regaló la aldea Pavlovskoe a su esposa María Fedorovna. El 12 de noviembre en 1796 el nuevo emperador ordenó cambiar el nombre y estatus de aldea Pavlovskoe en la ciudad Pavlovsk.
Después de la muerte trágica del emperador la ciudad estaba a cargo de María Fedorovna que hizo mucho para hacer el palacio y parque de Pavlovsk unos de los mejores en Rusia. Después de revolución el palacio y parque de Pavlovsk servían de museo. El mismo tiempo fue cambiado de nombre y se llamaba Slutsk en honor de la revolucionaria caída Vera Slutsk. En 1944, después de haberse liberado de los alemanes, la ciudad recobró su nombre histórico. En los tiempos de Segunda Guerra Mundial sufrieron menos daño que otras residencias reales en área de San Petersburgo. Pero el parque fue derribado, muchos de sus objetos de arte fueron saqueados. También el palacio sufrió mucho por un incendio. Los restauradores talentosos habían trabajado mucho para recuperar la gloria antigua y belleza de Pavlovsk. Ahora aquí pasan exposiciones permanentes del magnífico retrato ruso y paisajes pintorescos de Pavlovsk. Los visitas pueden pasear por los cuartos de María Fedorovna y admirar los interiores originales y enseres domésticos de vida cotidiana de los zares, creados por los mejores maestros del pasado. |
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